Evolución Competitiva de la Inteligencia Artificial
La inteligencia artificial está entrando en una nueva fase, donde sistemas basados en modelos de lenguaje se «enfrentan» entre sí para mejorar sus capacidades. Un estudio reciente demostró cómo, al poner a competir agentes de IA en el juego clásico Core War, estos evolucionan permanentemente para superar a sus rivales, adaptándose ante desafíos cambiantes en lugar de seguir estándares fijos. Este tipo de competencia sugiere que en el futuro veremos millones de agentes de IA optimizándose en diversos ámbitos, desde la ciberseguridad hasta la economía, generando una evolución continua y acelerada que afectará tanto a los sistemas como a las herramientas informáticas que usamos.
En este escenario, la colaboración y la competencia entre IA podrían ser fuentes inagotables de innovación, y es probable que el mundo real empiece a parecerse a estos juegos, donde solo sobreviven los sistemas mejor adaptados. La investigación destaca la importancia de entender estas dinámicas para anticipar los posibles riesgos y beneficios en la convivencia entre IA y sociedad.
Regulación Autónoma de Sistemas de IA
La creciente capacidad de automatización de la IA también podría transformar la forma en que se regulan estos sistemas. A medida que la IA se vuelve más inteligente, será capaz no solo de cumplir con regulaciones complejas, sino de escribir, aplicar y supervisar sus propias reglas. De este modo, podrían establecerse mecanismos denominados “automatability triggers” (desencadenantes de automatización): regulaciones que solo entrarían en vigor cuando exista un sistema automatizado capaz de cumplirlas eficientemente. Así, por ejemplo, una regulación referente al control de exportaciones de IA solo podría contabilizarse una vez exista tecnología capaz de identificar y evaluar modelos relevantes con alta precisión y bajo coste.
Esta lógica permite que las leyes y políticas públicas evolucionen al mismo ritmo que la tecnología, facilitando que el cumplimiento normativo sea cada vez más rápido, preciso y accesible. El gran desafío es diseñar estos sistemas para que sean transparentes, justos y adaptativos, permitiendo que la IA sea parte activa en su propia supervisión. A futuro, podríamos ver sistemas donde la propia IA aconseje y regule otras IAs, minimizando riesgos y errores humanos en las decisiones clave.
Impacto de la Automatización Parcial en el Trabajo Humano
Uno de los grandes temores frente a la IA y la automatización es la posible desaparición de empleos humanos. Sin embargo, investigaciones recientes invitan a repensar este enfoque. Cuando solo parte de un proceso laboral se automatiza, el valor del trabajo humano suele aumentar en las tareas que la IA no puede realizar. Esto se conoce como la “función de producción O-ring”, donde cada trabajo se compone de muchas tareas; mejorar una intensifica la importancia de las demás. Por ejemplo, cuando los bancos automatizaron la entrega de dinero a través de cajeros automáticos, el rol de los empleados se desplazó a tareas de más valor, como la atención personalizada y gestión de relaciones.
Bajo este modelo, mientras alguna parte de una tarea siga requiriendo intervención humana, el ingreso laboral puede incluso subir, ya que la especialización y la calidad en esas áreas se vuelve más apreciada. Solo con la automatización total de todos los componentes de una ocupación desaparece la necesidad de intervención humana. En sectores donde la preferencia por el trato humano persiste, o donde la IA aún no es competente, los humanos podrán continuar aportando valor y refinando su trabajo gracias al apoyo, no al reemplazo, de la tecnología. Este fenómeno se ha observado también en áreas de alta especialización, como la medicina, donde los profesionales utilizan la IA para optimizar tiempos y dedicarse a diagnósticos o decisiones complejas.
Fuente: https://jack-clark.net/2026/01/12/import-ai-440-red-queen-ai-ai-regulating-ai-o-ring-automation/